Diario Gamer, Resident Evil, Videojuegos

Diario Gamer 01: Sobreviviendo con Resident Evil Zero y The Darkside Chronicles

Hace tiempo que quería poner en marcha una especie de diario en la que explicar a qué voy jugando y compartir mis experiencias, aunque mi idea era que fuese en vídeo. Pero, por una serie de circunstancias, no puede ser. Todavía.

Así que, como diría Cloud, allé vamos.

Tal y como os comenté en la anterior entrada, mi PlayStation 3 ha llegado al fin de sus días, y mientras espero a que me digan si es posible devolverla a la vida durante un corto periodo de tiempo para recuperar mis partidas las de Little Big Planet y Resident Evil 5 con TODO, he aprovechado para volver a un par de títulos que dejé a medias en su día.

El primero es Resident Evil Zero de Gamecube. Lo cierto es que no recuerdo por qué no lo terminé; cuando cargué la partida, vi que lo había dejado todo perfectamente preparado para encaminarme al disco dos. La parte mala es que me pasé un par de horas recorriendo la mansión para saber hacia dónde tenía que ir.

Guardo muy buenos recuerdos de lo que jugué a este título. La presencia continua y útil de un compañero junto al personaje principal, aunque tenga que manejarlo el mismo jugador, me pareció algo muy acertado por parte de Capcom. Aceptémoslo: nunca tuvo sentido que en los Resident Evil, al igual que en las películas de terror, los personajes se empeñaran en separarse cuando cualquier monstruo terrible podía estar acechando tras una esquina.

Por otra parte, la ambientación está cuidada hasta el extremo, y cabe destacar que los zombis sanguijuela consiguen poner de los nervios al jugador, casi al nivel de los crimson head del remake del Resident Evil original. Incluso si crees que te sobra la munición, suponen un auténtico peligro capaz de llevarte a un estado de crispación. Aunque si le has cogido el tranquillo al lanzamiento de cócteles molotov, no hay por qué temer.

Aunque considero que Zero fue lo último realmente bueno que se hizo de la saga, después de ese ratito jugándolo, empecé a echar de menos a Claire Redfield, porque siempre ha sido casi una tradición para mí jugar a Code Veronica en Navidades. Así pues, me hice con mi copia de The Darkside Chronicles para continuar la partida que dejé a medias en su día.

Os sitúo: Claire y Leon en Raccoon City, tras haber eliminado al cocodrilo gigante de las alcantarillas. En este punto, en Resident Evil 2 encontrábamos a Sherry, que parecía encontrarse mal, y el juego nos daba a entender que su padre, el científico William Birkin, convertido en monstruo tras haberse inyectado el Virus G, le había introducido unos embriones. Podéis verlo en el minuto 2:50 del vídeo:


En The Darkside Chronicles, sin embargo, ocurre de otro modo: vencemos al cocodrilo y, acto seguido, Leon (que es el narrador) cuenta que Sherry explicó que la habían infectado. Así de sencillo.

¿Os imagináis a una niña de 12 años explicando con total normalidad que un monstruo con la cara de su padre le ha introducido unos bichos por la boca (en el mejor de los casos)?

Incluso si no llegó a reconocer a su padre, la calma con la que la chiquilla se enfrenta a lo ocurrido es increíble.

Sin embargo, la parte más dura viene al finalizar la parte de Resident Evil 2. A escasos metros del túnel de salida, tras haber estado a punto de ser el desayuno de un monstruo y de haber quedado atrapados en una explosión, Leon encuentra el momento perfecto para decirle a Sherry que sus padres han muerto.

-Sherry, tengo que decirte algo.  -…¿No puede hacerlo Claire?

¿Conclusión? Los traumas infantiles, mejor de uno en uno. No volvamos a dejar a Leon a cargo de alguien tan joven, por favor.

Y vosotros, ¿habéis jugado a Resident Evil Zero y a The Darkside Chronicles?

 

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Videojuegos

La experiencia de jugar con lag a Resident Evil 6

Han pasado tres años desde que salió Resident Evil 5. En todo este tiempo, he conseguido un 97 por ciento de los trofeos del juego (entre ellos, el platino), he batido mis propios récords innumerables veces, y -sí, me siento orgullosa- he vencido en el modo supervivientes a un gran número de guiris. Guiris de los que te felicitan por la buena partida y guiris de los que te mandan insultos en un inglés abreviado e incluso, a veces, ininteligible. También los hay que abandonan la partida a tres escasos segundos de su derrota.

Todo esto viene a que, desde siempre, mi conexión ha sido lamentable. Por eso, tuve que aprender a jugar con el obstáculo que supone el lag en estos casos. Adivinar los movimientos del enemigo y disparar al aire para terminar acertando en tu objetivo… ¡Ay! No parece tarea fácil, y no lo es. Tus contrincantes siempre tendrán cierta ventaja en una situación así. Pero la costumbre me llevó a aprender.

Ahora, Resident Evil 6 va un paso más allá.

Primero, pone a prueba mis nervios (y los de mi compañero) cuando mi conexión no es capaz de soportar una partida de mercenarios en la que apenas queda un minuto y hemos conseguido una magnífica puntuación. Gritos de horror a través de Skype cuando tan sólo quedan 10 enemigos que destruir y aparece en pantalla el mensaje de error y de partida suspendida.

Segundo, continúa mi tarea de tener que disparar al aire en diversas ocasiones, mientras intento adivinar los movimientos de los zombis, j’avo, bloodshot, whopper y otros enemigos de los cuales todavía no he aprendido el nombre, o no sé escribirlo.

Tercero, y más importante, el lag provoca que enemigos sin cabeza sean capaces de agarrar a mi personaje y morderlo. Mi propio compañero tuvo la ocasión de presenciar tal escena, en la que, de hecho, el zombi que agredía a mi personaje carecía incluso de torso. Así que lo que vio fue un par de brazos y unas piernas mordiendo a Sherry Birkin en medio del escenario Caos urbano.

Para que luego digan que ya no se pasa miedo con los Resident Evil… Esto, al menos, merece ser calificado de Expediente X. Ojalá supiera cómo grabar mis partidas para poder compartir esta experiencia con el mundo. No tienen desperdicio.