Actualidad, Reflexión

La frustración de los mileniales

Fotografía por Ralph Unden
Fotografía por Ralph Unden

A los nacidos entre 1980 y 1995 se nos conoce como “los mileniales”, esa generación nacida en una época de prosperidad económica, que ha tenido la suerte de poder permitirse unos estudios superiores. Según pasan los años, deberíamos plantearnos si el año de nacimiento límite debería ser, realmente, 1995.

Los medios de comunicación y diversos estudios nos califican habitualmente como soñadores, inteligentes, egocéntricos y decididos. Al parecer, somos la generación más preparada, lamentablemente, por encima de nuestras posibilidades. Hemos sido afortunados de poder estudiar e intentar dedicarnos a aquello que debería hacernos felices, sin necesidad, creíamos, de dirigir nuestra carrera académica hacia aquella que mejores o más inmediatas salidas profesionales tuviera, como ocurrió con las generaciones anteriores (en el afortunado caso de poder estudiar en aquel entonces). Pero tenemos un presente oscuro, y un futuro empañado. Porque no tenemos trabajo.

Hoy día, a causa de los recortes que está llevando a cabo el Gobierno, muchos ya no podemos permitirnos seguir estudiando. Y las becas no siempre son una opción. En primer lugar, necesitas tener la suerte de recibirla. En segundo, carece de sentido el hecho de pagar una matrícula y tener que esperar varios meses a que te concedan la beca para que el importe sea reembolsado. Si no cuentas con el dinero suficiente de antemano para pagar la matrícula, ni siquiera puedes arriesgarte a pedir dicha beca.

Así pues, si no contamos con la posibilidad de trabajar, y tampoco de seguir estudiando, ¿qué es lo que podemos hacer? Por el momento, para aquellos que se encuentran en esta situación, tan sólo ser una carga económica para nuestros padres hasta pasados los 30. Nuestros políticos nos han robado la esperanza. Algunos, nos aconsejan con frivolidad y nula empatía que cojamos nuestras carreras y nuestros másteres y nos vayamos a servir cafés a Londres. Otros, intentan hacernos callar con estadísticas engañosas y aparentes fechas de caducidad para la crisis, que se actualizan año tras año.

Sólo queremos una vida digna. Luchamos por nuestros sueños, pero los intereses de “los de arriba” se interponen incansablemente a la consecución de los mismos.

Nos llaman “los mileniales”. Nos llaman “la generación perdida”.

Sé que no digo nada nuevo, pero sentía la necesidad de utilizar el blog para quejarme en este momento.
Anuncios